24 mayo, 2006

Capítulo 3: Visita a Londres y llegada a Brighton

Capítulo 3: Visita a Londres y llegada a Brighton

Amanece un nuevo día en Londres. Parece que hay sol, pero allí nunca se sabe, así que preparé “mi kit especial London” : Tennis, vaqueros, paraguas, y por supuesto impermeable.
El Astor Victoria nos brindó el primer desayuno. En una mesa: nosotras; Shun li, una oriental con malas pulgas; y un hindú, pacifista. De nuevo, el primer incidente estaba protagonizado por mí. Sin querer (lo juro) le tiré el café a Shun li. Me clavó su mirada, mientras yo suplicaba…Sorry, sorry…y en el momento más crítico, cuando yo ya veía a Shun li haciéndome el onda vital, el hindú hizo su intervención por la paz….Menos mal!
Salimos hacía Victoria Coach Station para dejar las maletas. Las dejamos sí, pero antes se me cayeron unas moneditas debajo del scanner, que rescatamos entre todas con una intervención espectacular de Alica: “one stick, please!”. Después del rescate, y de que uno de los negros nos llamaran taca?as (que te entendimos perfectamente) nos largamos felices.
La reina nos esperaba en palacio, nos quería dar la bienvenida con el cambio de guardia. Allí estaban los cordobeses del avión, no sé si nos fuimos tan rápido porque el cambio de guardia no es nada del otro jueves, o porque los vimos a ellos. Siempre me quedará la duda.
Seguimos nuestro camino… Webmister City se convirtió en un tranquilo e inolvidable paseo. El Big Ben ya no nos abandonaría en todo el tiempo. Mirar al reloj, escuchar su sonido, y pasear por sus cercanías se convirtió en una delicia. Lo mejor de todo…una manifestación en contra de la alianza del Reino Unida con Estados Unidos en Oriente Medio. Eran las primeras gotas de lo que íbamos a ver más adelante…Mucha originalidad. Rese?able también, el momento de relax y descanso comiendo Jamón Ibérico mientras veíamos cómo se realizaba un programa en directo de la BBC.
Realizado esto nos fuimos casi magnéticamente a través del puente para acercarnos al gran imán: el London Eye. Es decir, esa gran noria londinense. Debajo de ella el museo de Dalí con todo un paseo de esculturas inspiradas en él. No tiene desperdicio.
De nuevo cruzamos el thamesis por otro puente y nos dirigimos al centro de la ciudad nos esperaba Trafalgar y….Diosss el “Nacional Gallery” Por fin, los girasoles frente a mí. La enorme pregunta: ?Por qué era tan peque?o el cuadro de la Familia Arnolfindi? No sé, pero seguía siendo maravilloso.
De aquí a la street, a ver calles y calles. Un espectacular Soho, que esconde de todo. Desde tiendas muy freakis a casas de putas flanqueando a un colegio…en fin un universo paralelo. Tanto como el Barrio Chino…chino, chino. Allí, una paradita para comer un pastelito chino, que a saber qué llevaba, pero estaba bueno y a seguir andando hacía Covert Garden. Que sí que es Covent Garden que no es Candem Town, leches. Esta es la frase más repetida por servidora a mis compa?eras de viaje, que no sé sabe todavía muy bien por qué tenían una fijación brutal con cambiarle el nombre. Un rato de disfrute de la cultura tailandesa y al autobús de dos plantas para Victoria Station. Y rumbo a Brighton…Viajeros al tren

Llegada a Brighton

Allí nos esperaba una amiga de la infancia. Una tía fantástica y una ciudadana del mundo. Una persona a la que conocer. Nos hizo una cena al “estilo ESPE” muy oriental. Charlitas, risas, cotilleos.Y al sobre de su compa?ero japonés, que no estaba. La italiana se dejó ver, el inglés parecía que se escondía. Estaba allí, pero nunca se supo de él. Primera ense?anza de los verdaderos ingleses: "son muy suyos".

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