Hace tan solo 31 minutos que acabó mi tan temido viernes 13. El balance ha sido totalmente positivo. No ha pasado nada. Ni grandes, ni pequeñas catástrofes. Lo que me lleva a pensar que lo que pasó el viernes 13 anterior, ocurrió más por casualidad que por los efectos de una maldición. Creo que no padezco de collafobia o friggaatriscaidecafobia. Bueno, diría que ahora estoy convencida de que no tengo ninguna de estas fobias, aunque haya estado un mes pensando, casi de manera obsesiva, en que podría pasarme algo porque se había impuesto como norma.
Tengo que confesar que comencé el día 13 en su madrugada. De celebración. Celebrabamos una ex-compañera de trabajo y yo que nuestra vida laboral se hubiera encarrilado de nuevo, antes de lo que pensabamos y de una manera bastante favorable. Imagino que ir al mundo de los sueños con semejante felicidad ha neutralizado la maldición del 13.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Escribe tu comentario, por favor